Calonge y Sant Antoni de Calonge no solo son sinónimo de playas doradas y bosques de alzinas: en el interior del municipio se extiende otro tesoro menos conocido por los visitantes, los viñedos que forman parte de la Denominación de Origen Empordà. Entre masías dispersas y colinas suaves, la Conca del Tinar mantiene viva una tradición vinícola de generaciones. Este recorrido explica el origen de esta denominación, la singularidad de la zona vinícola calongina y cómo descubrirla a pie o en bicicleta.
La DO Empordà: una cultura del vino de raíces milenarias
La Denominación de Origen Empordà ampara las viñas repartidas entre el Alt Empordà, con 35 municipios al norte, y el Baix Empordà, con 13 municipios al este, entre los que se encuentra Calonge i Sant Antoni. Reconocida oficialmente en 1972 y regulada desde 1975, esta denominación se llamó durante décadas «Empordà-Costa Brava», nombre que se simplificó en el reglamento aprobado por la Generalitat en 2006. Sus viñas crecen en suelos calcáreos, desde el nivel del mar hasta los 200 metros de altitud, bajo un clima mediterráneo templado por la tramuntana. La tradición enológica de la comarca se remonta a la Antigüedad: Empúries se considera tradicionalmente la puerta de entrada por la que los griegos introdujeron el cultivo de la vid en la península ibérica. Entre sus variedades destacan la garnacha, el cariñena y la garnacha blanca, con las que también se elabora el célebre vino de garnacha del Ampurdán, un vino de licor tradicional secado según la técnica del vino de paja.
La Conca del Tinar: el corazón vinícola de Calonge
Dentro del término de Calonge, la Conca del Tinar es una vall interior de larga tradición agrícola y vinícola, salpicada de masos que todavía hoy elaboran vino siguiendo métodos artesanales heredados de sus antepasados. Es un paisaje de viñas, olivos y bosque mediterráneo muy distinto al de la costa, pero igual de esencial para entender la identidad del municipio. El Ayuntamiento de Calonge ha editado un folleto de ruta, ya en su quinta edición, bajo el título «Un camí de vinyes», que guía a caminantes y ciclistas entre masías con nombre propio como Mas Ponsjoan, Mas Molla, Mas Gil o Mas Ribot, además de la histórica Torre Lloreta, una de las antiguas torres de vigilancia del interior calongí.
El Celler Viníric y el vino de pagès
En pleno corazón de la Conca del Tinar se encuentra el Celler Viníric, una bodega que trabaja ocho hectáreas de viña propia y que se ha convertido en un referente de la auténtica tradición vinícola de la DO Empordà en Calonge. Sus vinos recuperan el espíritu del llamado «vi de pagès», el vino de payés que los masos de la conca elaboraban tradicionalmente para el consumo familiar, y que hoy se reivindica como parte del patrimonio gastronómico del Baix Empordà.
Enoturismo: una experiencia para completar la visita
Varias bodegas del Empordà se agrupan bajo la Ruta del Vino DO Empordà, una iniciativa impulsada por el Patronat de Turisme Costa Brava Girona junto con el Consejo Regulador de la denominación, pensada para dar a conocer el enoturismo de la comarca a nivel local e internacional. Visitar la Conca del Tinar es, en este sentido, una manera perfecta de combinar naturaleza, historia y gastronomía en una misma jornada: se puede completar con una parada en alguno de los restaurantes que recogemos en nuestra guía de gastronomía de Calonge y Sant Antoni, o continuar explorando otros rincones naturales del municipio en nuestra página sobre naturaleza y playas. Quienes se interesen por las antiguas torres de vigilancia del territorio, como la propia Torre Lloreta, pueden ampliar la información en nuestra página sobre los yacimientos arqueológicos de Calonge. Para planificar el desplazamiento hasta la Conca del Tinar, consulta nuestra guía de cómo llegar.