Antes de que existieran el castillo o el casco medieval, el territorio de Calonge y Sant Antoni de Calonge ya estaba habitado. En los primeros contrafuertes del macizo de las Gavarres se conservan dos testimonios de esa larga historia: el conjunto megalítico de Puigsesforques y el yacimiento de Castellbarri. Este último combina un poblado ibérico con una torre de vigilancia medieval.
El dolmen y el menhir de Puigsesforques
En la zona conocida como el Collet, entre Calonge y Sant Antoni, se encuentra el conjunto megalítico de Puigsesforques, descubierto en 1912. El dolmen está formado por siete grandes piedras graníticas dispuestas en cámara, a las que hoy les falta la losa de cubierta. Se atribuye a un periodo que va del Neolítico medio-reciente hasta el Bronce final: aproximadamente entre el 3500 y el 650 antes de nuestra era. Muy cerca se levanta también un menhir que permaneció caído durante mucho tiempo. Fue reerigido en 1958 por un equipo dirigido por Lluís Esteva y Pere Caner. Hoy, la ruta hasta el dolmen y el menhir de Puigsesforques es uno de los itinerarios de senderismo más recomendados del municipio. Combina patrimonio prehistórico y paisaje de las Gavarres.
Castellbarri: poblado ibérico y torre de vigilancia medieval
En la Muntanya de Mas Mont, a unos 273 metros de altitud, se sitúa Castellbarri. Este yacimiento arqueológico está protegido como Bien Cultural de Interés Nacional desde 1949. El lugar reúne dos etapas históricas bien distintas. Por un lado, los restos de un poblado ibérico habitado desde el siglo VII antes de Cristo hasta el año 218. Fue descubierto en 1930 por Lluís Barceló i Bou. Por otro, las ruinas de una torre de vigilancia medieval, en comunicación con la vecina Torre de la Creu del Castellar. Servía para controlar los valles del entorno. La primera mención escrita del lugar data de 1058, cuando pertenecía al monasterio de Sant Feliu de Guíxols. Alrededor de sus muros circula además una popular leyenda local. Según esta leyenda, unas grandes anillas de hierro habrían servido antiguamente para amarrar barcos. En aquella época, el nivel del mar habría sido mucho más alto que el actual. Los estudiosos, sin embargo, apuntan a un origen mucho más terrenal: probablemente sirvieron para atar caballos.
Una historia que viene de muy atrás
Estos dos yacimientos completan, en clave prehistórica e ibérica, el relato que empieza con los primeros pobladores del territorio. Continúa después con la construcción del castillo medieval y el desarrollo del casco antiguo. Puedes seguir el hilo histórico completo en nuestra página sobre el casco medieval y la historia de Calonge y Sant Antoni. Descubre también la etapa siguiente en la ficha dedicada al Castillo de Calonge. Si estás planificando tu visita, no olvides consultar también nuestra guía de qué hacer en Calonge y Sant Antoni de Calonge.