Además del castillo y de las librerías del casco antiguo, Calonge conserva dos edificios religiosos que resumen buena parte de su historia. Se trata de la iglesia parroquial de Sant Martí, en pleno centro del núcleo medieval, y de la antigua ermita de Santa Maria del Collet, también conocida como Santa Maria del Mar. Esta última fue testimonio de un pequeño monasterio benedictino que llegó a subsistir con una sola monja.
La iglesia parroquial de Sant Martí
En la Plaça de la Doma, en el corazón del casco antiguo, se levanta la iglesia parroquial de Sant Martí, protegida como Bien Cultural de Interés Local. El edificio actual, de estilo barroco, se construyó a mediados del siglo XVIII. Se alza sobre un templo anterior de origen prerrománico y románico, que había sido consagrado en 1423. La torre-campanario, de planta cuadrada, conserva en su parte baja buena parte de la estructura románica original. En julio de 1462 estalló una revuelta de la villa de Calonge contra el rey Joan II. Durante los enfrentamientos, un grupo de hombres liderados por Martí Guerau de Cruïlles, señor de Calonge, se refugió en este campanario antes de ser capturado. El episodio forma parte de la memoria histórica del municipio, ligada también a la del castillo de Calonge. La iglesia sufrió además serios daños en 1936, y buena parte de su aspecto actual se debe a una reforma del siglo XIX.
Santa Maria del Collet, el antiguo monasterio benedictino
En el pla de Calonge, junto a la zona conocida como el Collet, se encuentra la ermita de Santa Maria del Collet, también llamada Santa Maria del Mar, que ocupa el emplazamiento de una antigua villa romana. Sus orígenes como monasterio se remontan al siglo XII. Una pequeña comunidad de monjas benedictinas se instaló en el lugar bajo la dirección de una priora, dedicada a la oración, el trabajo y la acogida de peregrinos. A lo largo de los siglos, la comunidad tuvo que hacer frente a incursiones de piratas, epidemias, inundaciones y malas cosechas. En algún momento, el monasterio llegó a sostenerse con una sola religiosa. La vida monástica se abandonó definitivamente en 1441, y el conjunto se transformó en una masía dedicada a la explotación agrícola. En el año 2000 el edificio fue adquirido por el Ayuntamiento de Calonge, que contempla la posibilidad de restaurarlo y convertirlo en un centro de interpretación de los restos romanos del Collet.
Un patrimonio que conecta con toda la historia del municipio
Estos dos edificios religiosos se suman al relato que puedes seguir en nuestra página sobre el casco medieval y la historia de Calonge y Sant Antoni. También puedes descubrir más en la ficha del Castillo de Calonge y en la dedicada a los yacimientos arqueológicos de Puigsesforques y Castellbarri. Si estás planificando tu visita, consulta también nuestra guía de qué hacer en Calonge y Sant Antoni de Calonge.